La ministra de Salud, May Chomalí, descartó el cierre de programas de salud pública tras las protestas de alcaldes a las afueras del Palacio de la Moneda, donde denunciaron posibles recortes presupuestarios que pondrían en riesgo servicios críticos de atención primaria, como la salud mental y los cuidados paliativos.
Sobre la permanencia de estas prestaciones, la autoridad aseguró que no hay recortes de programas, y lo que puede haber es reestructuración, modificaciones y mejoras en la eficiencia.
La ministra también criticó duramente la intervención de los alcaldes, quienes llegaron con un ataúd para simbolizando la "muerte de la salud pública", señalando que tal acción "no tiene ninguna justificación" y que ese tipo de puestas en escena resulta desproporcionado y no aporta al diálogo técnico.
Finalmente, la ministra explicó que el Ejecutivo se encuentra revisando posibles duplicidades con programas del Ministerio de Desarrollo Social para optimizar el uso de los recursos. Aseguró que cualquier cambio buscará mejorar la resolutividad del sistema y que, pese a las recomendaciones de eficiencia solicitadas por Hacienda, el fortalecimiento de la salud comunal sigue siendo uno de los ejes centrales de la gestión gubernamental actual.